La Paz es Obra de la Justicia

 

 

El es un Dios justo y trata a todos por igual...El oye las quejas del huérfano y los muchos

gemidos de las viudas... El clamor del pobre traspasa las nubes y no descansa hasta llegar a Dios, quien como Juez  justo le hace Justicia...(Eclesiástico 35, 16-21).

 

 

 

Mientras en Chile y el mundo están a la espera de lo que resuelva la Corte Suprema sobre el futuro judicial del dictador Pinochet, somos testigos de cómo se aplica una impresionante y sostenida operación comunicacional    -“funerales    del dictador incluido -  tendiente a exculpar  impunemente al responsable de las torturas y el genocidio ocurrido.

 

En este contexto, la jerarquía de la Iglesia está jugando un rol de la máxima importancia. Es así como nuevamente el Cardenal Arzobispo de Santiago hace declaraciones alejadas a lo que debe ser la palabra y la acción evangélica cuando se debe aplicar la Justicia para evitar la repetición del genocidio, con tortura y todo.

 

No se pueden aceptar sus opiniones en torno a lo que él piensa sobre la “clemencia ante la cercanía de la muerte”o cuando y como se debe “invocar más o menos clemencia...” Toda esta confusa expresión verbal, desgraciadamente, coincide plenamente con lo que dice y pide la familia de Pinochet, públicamente, para obtener su total impunidad.

 

En su visita a una Parroquia de La Pintana, el Cardenal pidió a los religiosos presentes no opinar sobre “el caso Pinochet...” E insiste en el peligro de aplicar “excesiva” justicia y de que los cristianos deben estar siempre dispuestos a “promover la clemencia”... Es decir, vuelve a la estrategia de “no confundir justicia con venganza” que viene desde Roma y que es pregonada también por otros prelados. Todos en la misma línea de pedir la impunidad. Lo mismo que exige Hasbún desde Megavisión y El Mercurio con la anuencia de Ricardo Claro y el general Cheyre...¡Así operan, coordinadamente, los poderes fácticos!

 

Hoy, como ayer, los cristianos estamos llamados a luchar por la Justicia y a no dejarnos silenciar por los poderosos. Hemos de ser fieles al Evangelio, no callar y estar al lado de los pobres, las viudas y excluidos. Luchar por la Justicia hasta la muerte a favor de los pobres y desvalidos es conocer al Padre Dios, a Jesús de Nazareth y poseer la vida eterna. (Eclesiástico 4, 28,33), (Jeremías 22,16), (Juan 17,23).

 

 

                                                Movimiento También Somos Iglesia

                         Federación de Estudiantes U. Academia de Humanismo Cristiano

                                                  Agrupación de Ex Presos Políticos

                                                   Revista “Reflexión y Liberación”

 

 

                   

                                                                         Santiago, 30 de Diciembre de 2004